jueves, 30 de julio de 2009

Demanda.


Carta de reclamación de algo necesario, independencia.


Se exige: Permitir al demandante su rogada libertad, olvidar su presencia durante su existencia en un hábitat compartido por seres incompatibles.
Se aclara: Dejar claro que en ningún caso el demandante está dispuesto a ceder ante amenazas ridículas tales como prohibiciones imposibles. Es relativamente sencillo, todo mantiene una comprensible relación: Aumenta la amenaza, aumenta la desobediencia; aumenta el descaro, aumenta el pasotismo; disminuye la cordialidad, disminuye el respeto; aumenta la rabia, aumenta más la rabia por parte del saturado "demandante".
Se ruega: No entrometerse en la vida de nadie, porque si la vida fuera un habitáculo con puertas abiertas para cualquier insolente que osara a entrar, dejaría de ser posesión del agotado demandante.
Se requiere: Obtener licenciatura en curso para padres por parte del demandado, ya que sin ello, no son capaces de conocer los puntos débiles, y los más fuertes de una común adolescente.
Se declara: En caso extremo, pero necesario; la guerra. Se posee el derecho de aumentar las limitaciones del demandante exigidor de justicia, pero de antemano decir, que es mucho el orgullo concedido.
Consecuencias posibles: En caso desafiante de ignorar la demanda, se recurrirá extremadas opciones con la intención de aumentar la tensión y la pérdida de términos adecuados. Los demandados tienen derecho al servicio de un abogado, pero no es concedido el derecho a exigir rejas en la máxima libertad de vivir Si los demandados desean hacer de lo que es considerada su vida, una cárcel, pueden olvidarse de que mi cliente palpe sus barrotes.

Atentamente.

Alguien que reclama la posesión de su vida junto con su propio derecho concedido al nacer, dando paso a un nuevo ser.

martes, 28 de julio de 2009

No lo olvides.


¿Conoces la sensación de impotencia, reiterándose en tu mente y mostrándote como motivo principal la cobardía? Es habitual en mí. Siempre me he considerado fuerte moralmente, y en lo referido a la voluntad. Pero al parecer, y como se ha podido comprobar, los hechos me llevan la contraria. No dispuesta a enfrentarme al destino, pero sí, jugando bien mis cartas y aprovechando al máximo la estrategia. Mientras cada noche esa sensación regresa, siento como la rabia se apodera de mis más desarrollados sentidos. Aprieto los puños, y compadezco mi rostro con la situación dando la bienvenida a mis, ya íntimas, lágrimas. Quiero gritar, quiero demostrar que no soy lo que fui, pero nadie me concede la ansiada oportunidad de rectificar el pasado, de romper las cartas de las malas jugadas. Soy joven, tengo toda la vida por delante, y a mi escasa edad, ya me estoy equivocando, tal vez el motivo sea que me empeño jugar, sumergiéndome en una partida sin un objetivo rival. Cada noche aprendo una estrategia nueva, la cual me enseña un truco sobre cómo superarme, cada noche me levanto cabizbaja, alzo la mirada frente a un espejo, y con toda la rabia concedida por el momento, cruzo miradas con el jugador opuesto, miradas que hablan y se limitan a expresar un "puedo contigo y con lo que has sido". Disculpa si no soy de las que se dan por vencidas en la primera ronda, disculpa si "perder" en mí significa tener otra oportunidad declarando la guerra con inexistente compasión. Por mis venas corre sangre, sangre que no brilla por su ausencia, sino por su alterada presencia. Quiero dar consejos, quiero que en mis cartas salga un póker de ases, y poder explicar que en mi mundo es llamado "oportunidad", un intento por intentar. No rompas ese intento, o por el contrario, será el comiendo de la guerra con el destino, que frívolo como es, no dudará en reiterarte noche tras noche, lo que un día fue tu pasado.

Puedes mostrar el póker de ases y que tu contrario tenga una escalera real, o puedes ocultarlo y disponerte a pensar que perdiste la oportunidad. Repito: quiero dar consejos, pero comprende, que mi guerra ha empezado, así que no esperes de mí un consejo sin saber que conozco lo que viene detrás.

viernes, 24 de julio de 2009

Tú eres mi todo.


Cómo comenzar, cómo expresar todo lo que siento hacia ti, cómo dar las gracias por todo lo que me has prestado, y regalado. Tú y sólo tú, eres una de las tres personas que forman parte de mí, porque sin ti no sería como soy, y llegados a estas alturas, sin ti yo sinceramente, pierdo mi vida. Mi corazón no tiene lugar para nadie si ese alguien no eres tú. Soy una persona que coge cariño bastante rápido, y odio pensar que la gente no es buena sin antes conocerla, pero lo que no hago con facilidad, es querer. Tampoco lo demuestro como debería, pero espero que seas consciente de que te quiero. Nadie jamás me ha considerado en serio tanto como tú. Para ti he sido muchas cosas excepto niña, siempre me has considerado como alguien capaz de razonar y comprender, dentro de mis posibilidades, como alguien más avanzado en edad. Una persona no puede guiar, crecer, vivir sin alguien que esté a su lado, que le muestre los secretos más valiosos de la sociedad, de los sentimientos y del afecto propio humano. No dudo que por ser tú esa persona de la cual se precisa la que me ha tocado, doy gracias todos los días al responsable en distribuir la suerte de las personas, eres la razón por la cual no siento envidia, ni rencor, porque me has dado la vida, y sin ella no habría podido aprender a vivirla, claramente y no me cabe duda de ello, sin ti jamás habría podido sentirme orgullosa de poder escribir estas sinceras palabras y que pueda dictártelas, no creo que nadie más se las merezca, no exactamente las mismas, nadie se las merece más que tú. Nunca has sido mi amigo, siempre has mantenido tu posición, lo cual es lo correcto, ya que, si nos considerásemos amigos, se perdería parcialmente el respeto que te tengo y por completo el misterio de una relación tan intensa. Espero que comprendas que este blog en el que expreso mis sentimientos es una parte de mí, en él me muestro tal y como soy, y sólo en él soy yo misma; y es por eso por lo que quería tenerte aquí conmigo, quiero que estés presente en todo lo que tenga que ver conmigo, porque me valoras como soy, y para ello tengo que intentar mostrarte mi interior con el objetivo de ser explorado por tu curiosidad.

Te escribo, te plasmo, y le muestro a todo el mundo que te quiero, y que mi intención en esta entrada es demostrarte que eres y siempre serás, mi todo; y por supuesto decirte: Felicidades, papá.

jueves, 23 de julio de 2009

Una mirada inocente.


Hoy, ha sido un día especial, sin más. Hoy el mundo se ha puesto de mi parte, y ahora la suerte está echada. Ella decidirá si esta sensación continuará, o si, por el contrario, entrará en juego una condena, tomando cartas en el asunto. Reitero, especial. Hoy, un ser de escasa edad y abundante vida, ha decidido prestarme compañía en una de mis noches ocultas en la penumbra de mi peculiar hábitat, al que se le hace llamar, mi cuarto. Ha decidido escuchar mis reclamos ante la desesperación de sentirme alagada por el afecto que dicha persona muestra, en numerosas ocasiones, hacia mí. Probablemente nadie me conozca como ella lo hace. Probablemente solo ella me vea como un imponente ejemplo a seguir, abrigándome a adelantar mi responsabilidad para asegurar su futuro, y es que quizás detrás de la particular apariencia arisca y tímida que muestra, se halle un alma insegura que precisa de una sólida barandilla como ayuda para conseguir avanzar en la escalera que su vida ofrece. Ella duerme, se puede permitir ese lujo deseado por muchos entre los cuales me incluyo. Yo la observo, descubro la ignorancia hacia lo que ocurre a su alrededor, apenas se inmuta, sencillamente se limita a centrarse en descansar, claro, qué otra cosa puede hacer, vive sin a penas disgustos, sin a penas preocupación. La envidia (sana, por supuesto) me corroe, mientras me aferro a mi última esperanza y me sumerjo en la búsqueda de mi, ya dada por perdida, inocencia. No para mi sorpresa, yace sin vida en el último rincón imaginable de mis propios adentros, muerta, perdida. Dejé marcharse a lo que cada día hecho de menos al comprobar la felicidad que provoca el simple hecho de no conocer lo que no te hará dormir como deseas. Podría estar feliz, ya que desde un cierto punto de vista se pude considerar el hecho de perder la inocencia como una bienvenida a la madurez como persona. Pero, me temo, no es mi punto de vista ése. Según considero, es posible alcanzar la madurez, ignorando el dolor que, a su vez, produce temor, causante de inmadurez. Desde mi opinión, se debe estar, y lo estoy, feliz en mi caso, por rodearme de personas que están dispuestos a cederte por unos segundos algo de su inocencia, parte de su vida; a pesar de ser conscientes, de que cada día pierde vida.

Tú duermes, yo te observo; sin evitar esta vez la sonrisa, ya que me considero con el derecho de sonreír por un día, de sentirme bien por tenerte aquí. Hoy más que nunca quiero ser tu ejemplo, quiero ser la guía de lo que tarde o temprano, se convertirá en tu día a día. Te quiero, sólo por mirarme y buscarme, te quiero. Gracias, pues tuve el mejor día, contigo, hoy.

domingo, 19 de julio de 2009

Cada lágrima.


Tocada y hundida. No puedo creer que después de todo este tiempo, sigo llorando, sigo pensando en todo lo perdido. Y es que si bien mi forma de ser puede superar el estar sola, ahora me está poniendo a prueba. Es tanta la impotencia de no saber qué tengo que decir para defenderme, porque ni siquiera sé de qué se me acusa. Desconozco la causa por la cual no tengo a nadie que me llame de vez en cuando para charlar, para hablar sobre cómo estoy y cómo me siento. No tengo a nadie que me ayude y me muestre cuándo me he equivocado. A nadie que me dé un abrazo cuando más lo necesito, o que me diga que lo estoy haciendo bien cuando verdaderamente sea así. Antes lo tenía todo, te tenía a ti para hablar cuando lo necesitaba, prometimos que nos lo contaríamos todo; lo siento, pero es que no sé qué fue lo que hice mal para que me dejaras atrás, sin más, es que no sé si puede existir algún motivo para perderte, para que me demuestres que no quieres saber nada más de mí; esa parte de la vida me era desconocida, supongo que he de acostumbrarme a no aferrarme a nada que no tenga garantías porque cualquier día puede dejar de saludarte como hacía de costumbre. Yo no pedía nada más que continuar como siempre, pero al parecer demostré intenciones diferentes. Eras un lujo que pude permitirme, siempre me consideré inferior a ti, nunca te subestimé; pero de todas formas lo siento, sea lo que sea lo que tengas que perdonarme, lo siento.

Ahora cada lágrima me desgarra las entrañas, porque cada lágrima sois cada uno de los que he perdido; cada lágrima, sois todos.

lunes, 13 de julio de 2009

Olvidadme, gracias.


Olvídalo, olvida todo lo que tenga que ver conmigo, no quiero formar parte de tu vida, no quiero que nadie me recuerde, que nadie sienta que existo. Deseo ser invisible, pasar inadvertida, y vivir mi vida sola. Parecerá extraño, pensareis que estoy loca, pero sólo yo entiendo mi locura, y solo yo entiendo todo lo que quiero decir y no puedo, porque si hablase lo conseguiría el propósito de alejarme de vuestro recuerdo. Estaréis mejor sin mí, ya lo estáis ahora. Desterrad las imágenes que en las que yo aparezca, desterradlas de la memoria, y obligadlas a permanecer el resto de su vida en el fondo de un cajón donde creen su mundo con sus propios gustos, y la característica soledad que a la que pertenezco. Tal vez me explico mal, tal vez no doy a entender lo que me gustaría y hago que malinterpretéis mis palabras, convirtiéndolas en correctas. Dado que existe la posilibidad de que el problema sea yo, de que no esté diseñada para demostrar lo que siento, para encontrar las palabras adecuadas en el instante necesario, ya que existe esa posibilidad y que ha anulado el resto de posibilidades, me auto excluyo voluntariamente. Quizás penséis que no es justo para mi persona, que es antinatural; pero es mi vida, y ha de quedar claro que aquí la que sufre las consecuencias de que juguéis con ella, soy sólo yo. Sueño con ir a clase con una carpeta entre los brazos, atender, y salir de allí lo antes posible para dejar de ver lo fantástica que es la gente cuando todo les sale a pedir de boca. Yo sueño con eso, no me veo acompañada en el futuro, ni siquiera me veo con hijos, me veo con un piso, un pequeño coche, una carrera, y un viaje cada agosto en el que sólo yo decida la ruta, y del que no regresar jamás. Ha llegado la hora de soñar por mí misma, y ver la vida del modo en que la vería Yanira Jiménez Cobo. La vida no se saborea con colorantes y "potenciadores del sabor" mezclados en la receta, que impiden que veas la cara amarga con toques dulces. Estoy diseñada para que nadie mande sobre mi opinión, para que nadie se atreva a manipular mis intenciones.

Así que, os ruego, olvidad mis recuerdos en un viejo cajón de la casa de la que tarde o temprano os mudareis, y no os preocupéis ni lo más mínimo por ellos, sólo sueñan en adornar el cajón con flores de soledad.

miércoles, 1 de julio de 2009


Lo di todo. Lo siento, pues no puedo pronunciar con coherencia cualquier otra cosa que se asemeje más a una expresión completa. Perdoné, y tras hacerlo me preocupé porque todo fuera como antes, aguanté las malas miradas, los comentarios que todo eso pudo llevar en su momento. Todo era, fue, perfecto; me consideraba como algo más, como una pequeña parte de todos, estábamos unidos; todo eso se rompió, la causa, no obtuve la explicación que buscaba, y tras esa importante explicación que yo era capaz de necesitar, sucedieron otras muchas, no puedo explicar la reacción de los que consideraba parte de mí, como tampoco puedo explicar esa falta de preocupación. Nada era lo que a mi impresión parecía. Estaba equivocada, todo el cielo prometido fue sólo eso, una promesa. Recuerdo cuando dijimos: nunca más. No estaba dispuesta a que cometiéramos el mismo error una y otra vez, demasiada esperanza la que tuve, demasiado mi todo regalado a los que erais mi todo. Sólo me queda mi propia compañía, siempre existirá la posibilidad de alquilar una buena peli que te haga llorar, para poder desahogarte poniendo como excusa la emoción del film y mantener tu orgullo a flote; siempre me quedará esa posibilidad a mí, tú no la necesitas; ya lo tienes todo, te lo regalé.

Me quedé sin nada, pero no me arrepiento, valió la pena la ilusión que habitó en mí durante todo ese tiempo; valió toda esa esperanza, por mucho que se aproximara a su muerte inevitable.

;;