jueves, 28 de mayo de 2009


Decepcio-

nante, resulta agotador dar oportu-
nidades, sabiendo que tarde o temprano, volverás a caer en la trampa; las personas no cambian cuando sus condiciones son favorables, cuando solo miran su dolor y no reparan en su error. Nadie es perfecto, pero el único modo existente para acercarse mínimamente a ese estado es intentar mejorar como persona, lo cual me impides. No es posible vivir detrás de una sombra sin conocer el tacto de la luz, como tampoco es éticamente bueno pasar tanto tiempo influenciada. Mi error, sí. Volví una y otra vez a tu lado aun sabiendo que me exponía a tropezar de nuevo, puro masoquismo el mío. Orgullosa, porque a pesar de caer sucesivamente, por fin he sido capaz de aprender, de crecer, de asombrarme al ver las cosas desde fuera, lejos de tu olvido, lejos de tu recuerdo. No soy quien para indicarte como debes de ser, cómo debes de reaccionar ante la sensación de perder, pero no pretendas que me iguale a tu nivel, porque una vez que se sube no se puede volver a bajar. Hoy, has roto todo lo que quedaba de mí en tu radical recuerdo, solo quiero que sepas, que mi recuerdo no es tan radical, dejaré que te quedes en una esquina de la estancia de los mejores recuerdos, con toques amargos.
La mentira es un sueño que te atrapa y te sumerge en el mas profundo engaño; por suerte, desperté.

miércoles, 27 de mayo de 2009


Sé que no resulta excesiva-

mente sencillo, soy persona; formo parte del hogar al que llamamos mundo, aunque en relación a su inmensidad, soy diminuta. Al comenzar la vida, tu misión es sencilla, continuar por el camino sembrado de árboles, pero la vida no siempre consta de dos años, ni de tres; de pronto, te observas con más de una década, y prestas atención a tu alrededor, a ese camino; es entonces cuando no puedes evitar que una inoportuna lágrima corra decidida por tu mejilla. Ese frondoso camino ha perdido sus flores, ha perdido su esplendor, es decir, un otoño permanente. Ahora son árboles secos, aunque con cierta belleza, y alguna que otra piedrecita con la que, aun con tremendo cuidado, sé que tropiezaré, o de lo contrario no estaría colocada en ese preciso espacio, en ese lugar, donde yo algun día pasaré. Siento miedo, escalofríos de pensar que ese camino pronto se ramificará, cara a cara con la indecisión decidiré, y yo misma plantaré las semillas de mi ayer, pero esta vez adornadas con margaritas. No tengo miedo a encontrarme pesadillas, lloraré si es necesario, pero jamás si no lo es.
En el camino se ha de continuar, porque pase lo que pase, ese es nuestro destino.

La vida, ajedrez.


No sé porqué hago esto, tal vez por no saber dónde volcar todo lo que pasa por mi mente en este momento, o simplemente por no tener a nadie en quien confiar. Qué hacer si consigues olvidar algo que te marcó para el resto de tu larga o corta vida, pero que de pronto el destino vuelve a jugar contigo, como si fueras una pieza más de un complejo tablero de ajedrez. Vuelves a caer de nuevo, supongo que por no aprender a la primera. El otro bando, el de las piezas blancas se preguntan porque ya no confías, te limitas a contestar que es 'gracias' a las piezas negras. En un tablero existe todo, existen las fichas que comen, las que por despiste salvan, las importantes que marcan, y las que pasan en determinadas etapas de tu vida. Es por eso que solo sobreviven los que conocen bien la técnica, los que se mueven bien en el juego. Cuando se confía en alguien, se pide que actúe de determinada forma para que quien no deba, no se entere; no es mucho pedir, pero es tanto el odio, la envidia que se tiene, que son capaces de verte sufrir con tal de que ellos puedan sonreír. Quisiera pasar de todo, pero resulta imposible cuando nadie pasa de ti, cuando continuamente te machacan y cuando piensas que lo has olvidado, te recuerdan que están ahí para hacerte todo el daño que les sea posible. Y es que hay fichas blancas y fichas negras.

La vida es eso que pasa mientras tu haces otros planes, y yo querida, no tengo planes.

Reflexión.


En honor al tema tratado varias veces en el taller de Ginés. Reflexionar un poco no vendría nada mal. Solo decir que tras pensar sobre nuestras actuaciones para familiarizarnos con todas las víctimas de la Alemania nazi, he llegado a la conclusión de que todos, absolutamente todos, somos egoístas, directa o indirectamente, pero lo somos. Nuestro orgullo no nos permite visualizar la forma que utilizamos para sentir esa lástima que inunda los ojos de lágrimas. Ese egoísmo es sencillamente reflejado en el momento en el que nos ponemos en su lugar para poder sentir pena, para que la realidad nos clave un puñal por la espalda, solo nos colocamos en el lugar de esas personas; no es así como deberíamos hacerlo, porque eso solo significa que el ser humano es tan poco generoso que para sentir pena por alguien tiene que sentirlo en su propia persona, tiene que imaginar que es él mismo quien se encuentra en su situación, es decir, no se puede sentir lo que ellos sienten o sintieron porque vivimos en un mundo ocultado bajo el egoísmo natural.

Solo es realidad.

Se agotan las fuerzas que antes habitaban en mi humilde corazón, me siento tan sola. Llega el momento en la vida de alguien, en el que todo a tu alrededor ya no tiene sentido. Lo cual te hace preguntarte para tus adentros si tanta gente a tu lado cada día verdaderamente merece la pena.
Yo sinceramente, ya no sé qué pensar. Y estoy segura de que mucha gente en determinados momentos, se encuentran al borde de la incertidumbre al igual que yo.
Solo nos aproximamos a lo que también puede ser tu realidad.

;;