miércoles, 27 de mayo de 2009
Publicado por
Yanira
en
7:45
mente sencillo, soy persona; formo parte del hogar al que llamamos mundo, aunque en relación a su inmensidad, soy diminuta. Al comenzar la vida, tu misión es sencilla, continuar por el camino sembrado de árboles, pero la vida no siempre consta de dos años, ni de tres; de pronto, te observas con más de una década, y prestas atención a tu alrededor, a ese camino; es entonces cuando no puedes evitar que una inoportuna lágrima corra decidida por tu mejilla. Ese frondoso camino ha perdido sus flores, ha perdido su esplendor, es decir, un otoño permanente. Ahora son árboles secos, aunque con cierta belleza, y alguna que otra piedrecita con la que, aun con tremendo cuidado, sé que tropiezaré, o de lo contrario no estaría colocada en ese preciso espacio, en ese lugar, donde yo algun día pasaré. Siento miedo, escalofríos de pensar que ese camino pronto se ramificará, cara a cara con la indecisión decidiré, y yo misma plantaré las semillas de mi ayer, pero esta vez adornadas con margaritas. No tengo miedo a encontrarme pesadillas, lloraré si es necesario, pero jamás si no lo es.
En el camino se ha de continuar, porque pase lo que pase, ese es nuestro destino.
Etiquetas: recuerdos.
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sk s la pura realidad!!!
lo plasmas suuprbiien!!!XD
y presume xk no veas kmo skriibes!!!!