miércoles, 27 de mayo de 2009

La vida, ajedrez.


No sé porqué hago esto, tal vez por no saber dónde volcar todo lo que pasa por mi mente en este momento, o simplemente por no tener a nadie en quien confiar. Qué hacer si consigues olvidar algo que te marcó para el resto de tu larga o corta vida, pero que de pronto el destino vuelve a jugar contigo, como si fueras una pieza más de un complejo tablero de ajedrez. Vuelves a caer de nuevo, supongo que por no aprender a la primera. El otro bando, el de las piezas blancas se preguntan porque ya no confías, te limitas a contestar que es 'gracias' a las piezas negras. En un tablero existe todo, existen las fichas que comen, las que por despiste salvan, las importantes que marcan, y las que pasan en determinadas etapas de tu vida. Es por eso que solo sobreviven los que conocen bien la técnica, los que se mueven bien en el juego. Cuando se confía en alguien, se pide que actúe de determinada forma para que quien no deba, no se entere; no es mucho pedir, pero es tanto el odio, la envidia que se tiene, que son capaces de verte sufrir con tal de que ellos puedan sonreír. Quisiera pasar de todo, pero resulta imposible cuando nadie pasa de ti, cuando continuamente te machacan y cuando piensas que lo has olvidado, te recuerdan que están ahí para hacerte todo el daño que les sea posible. Y es que hay fichas blancas y fichas negras.

La vida es eso que pasa mientras tu haces otros planes, y yo querida, no tengo planes.

1 Comment:

  1. Lune said...
    me nkantahh sta reflexiion!!!
    sta suprbiien!!
    la ultime frase s superboniitap!!!


    K SEPAS K N ME PUEDS KNFIIAR...

Post a Comment