domingo, 28 de junio de 2009

Me rindo. Desde no hace mucho sentía como fallaban las fuerzas, pero ahora me falla todo aquello que me mueve a seguir, a levantarme cada mañana y sentir que las cosas han cambiado, me falla las esperanza. Inevitablemente, a pesar de intentar evitar que esto ocurra, la situación se comporta como algo relativamente externo a mi alcance y es por eso, por lo que no puedo modificarlo. He mostrado lo que sentía a cualquier interesado en conocer dicha información, no me oculto, pero no es fácil poner de tu parte sin esa imprescindible parte que aportan los demás. No sé qué más he de hacer, no sé que ficha mover. Me falló la inocente estrategia dirigida por la desesperada verdad jugando por el valor de todo aquello cierto. Posiblemente, como fuente inagotable que es, la verdad no se haya cansado de esta partida, pero ella sin la ayuda de mis manos y mis medios resulta inevitablemente inútil. Dejando paso a la desesperación, me ahogo en el inmenso océano de desolación, me sumerjo y fundo con ella; quedo sumida en un extenso letargo, del que dudo mucho, despierte. Quizás fueron demasiadas las fichas vencidas, quizás fueron demasiadas confianzas entre los contrincantes, o quizás sean escasas las oportunidades. Culpa mía el fraude, fui testigo de como iban cayendo las temibles luchadoras defensoras del bando de la verdad, confié demasiado en el mero hecho de que siempre ganan los buenos y como causa de tal descuido, vencieron las fichas del bando equivocado arrastrando consigo todos aquellos que por voluntad propia o no decidieron depositar su mayor fuente de fe, en quien solo propaga mentiras. Pues bien, no seré yo quién les abra los ojos, me cansé. Si mi destino es afrontar todo esto sola, que así sea. Ante las fuerzas exteriores a nosotros, indefensos seres, es prácticamente imposible combatir y salir favorecido. Tal vez no creáis en todo esto que digo, como ya hicisteis en su momento, tal vez penséis que sólo es un contratiempo en mi inestable auto estima; pero es que tal vez no me sirva de mucho lo que piensen los demás, ya que sólo me hicieron daño en momentos importantes en mi vida. Lo siento, pero la desesperación de la soledad hace que todo lo que yacía dentro de mí salga aprovechando todas mis fuerzas absorbidas, podéis daros por aludidos si así lo deseáis, nunca viene mal un aire de simple realidad.
Etiquetas: realidad.






k moniito
mencanta d verdad...superprofundo kmo toas tus kosiitas...k ganas d leer mASXD
ala besets!!!