sábado, 26 de diciembre de 2009


Idos dejadme en paz. Si ello supone dejar de arruinaros la vida, dejadme. No quiero torturarme más a menudo que vuestras palabras se deslizan preparadas a ser procesadas por mi atolondrado cerebro. Me he cansado de ser siempre yo. Me he cansado de tener un motivo y seguir a delante, siempre pensé que esto es bonito, pero esa idea, ¿qué ocurrió? ¿No os gustó? Es que no tengo la suficiente capacidad como para salir del cascarón, es que soy discapacitada en el ámbito de la sociedad, os necesito siempre detrás; NO. Estoy cansada, una vez más, y una vez más tenéis algo que ver en esto. Hasta cuándo me aferraréis con tanta fuerza, hasta cuándo me tendréis como inútil. Si pudiera marcharme no lo dudaría, ¿seguiréis tratándome siempre así, o esto solo es temporal? ¿Seguiré encerrada leyendo, estudiando hasta que por fin sea una amargada pero un alto lugar en el mundo? Siempre seré inferior, siempre. Nunca estaré a la altura, nunca llegaré a la línea que otras tantas ya han llegado, ¿me equivoco? Qué más da si lo hago, qué más da si me caigo, nunca será mi problema, siempre querréis que sea también vuestro, no, esta es mi vida, esta soy yo, y no tengo nada que ver con vosotros en demasiadas cosas. Si fallo, es mi fallo, si acierto, es mi acierto; siempre, ya habéis hecho lo que debíais, ahora me toca a mí. No podéis ofrecerme un caramelo y después quitármelo; olvido el placer de vivir, olvido las ganas de querer descubrir, olvido cómo aferrarme a una vida que ni siquiera tolero. Olvido el sentir como se inundan mis ojos, siendo por felicidad. Prefiero no tener nada, prefiero vivir vacía si el hecho de tener algo supone que después me lo echéis en cara, si tengo que pasar un mal trago porque me deis cuanto queráis, no me lo deis, no me estáis haciendo ningún favor, solo me demostráis, lo que prefiero no experimentar, nunca.

Dicen que la vida es bella, hasta que otros intentan vivir la tuya.

lunes, 5 de octubre de 2009

Feliz cumpleaños, yo


Déjalo, es inútil. No se puede cambiar las preferencias de las personas. Sencillamente, te ha tocado un lugar no privilegiado. Supongo que no depende de ti dominar la impresión que causas en los demás. Mira el lado positivo, puedes llegar a casa, encerrarte en tu cuarto y llorar, llorar hasta quedar sin lágrimas, sin necesidad de escusas falsas. Eres ilusa y te despiertan en sueños, crees volar y te cortan las alas, ¿solución? no sueñes, no creas. No compensa volar para después caer, no compensa soñar y despertar.

Seguirás así, siempre, hasta que rompas en egoísmo iluminando la autoestima. Tal día como hoy merece mi atención, merece que plasme el mínimo ánimo que siento. Tal día como hoy, y aunque te cueste creerlo, aunque te cueste creer que no te has acordado, que no tienes perdón, es mi cumpleaños. Hoy nací y hoy muero. No se demuestra la importancia de una persona el día en el que es un año más vieja, pero gran parte de tu dedicación se plasma en las pequeñas cosas. Está bien, no fuiste la primera persona que cayó en la cuenta de que un cinco de octubre a las dos y media de la tarde, nací; está bien, no tengo porqué preocuparme, no tiene importancia. Pues quizás sea demasiado sensible, pero para mí si que la tiene. Lo siento papá, mamá, mundo. No es el cumpleaños más feliz de mi vida, pero es mi cumpleaños, y no creo que hoy, Mundo, merezcas que finja que estoy feliz porque me has felicitado dos horas más tarde de haberme visto por la mañana, no creo que tenga que mostrar mi finjida felicidad, más que nada porque es mi cumpleaños, el día en el que yo importo, un día entre 365. Perdón rectifico: un día en el que yo me importo, porque lo que es importaros a vosotros, poco. Lo siento de nuevo, pero no te lo mereces.
Hoy voy a ser la mujer que me de la gana de ser, hoy me voy a querer como nadie me ha sabido querer.

domingo, 20 de septiembre de 2009


Extraña, podría decirse que me siento. Si bien presumo de poseer un punto de vista, digamos, bastante claro comparado con mi entorno, me siento extraña. Cansada, bueno, también. Percibo sensaciones cuya ocupación principal no es otra que alertarme, indicarme que no estoy viviendo, o al menos, no mi vida, aunque sí la de los demás. Miro a mi alrededor, analizo, y pocas cosas tengo, el resto, las cosas de las cuales no me siento poseedora, me tienen, es decir, soy parte de gente, la cual no forma parte de mí. ¿Cerrada? ¿Automarginada?. No, independiente. Acojo a mis problemas como parte de mí y apenas los comparto. Por desgracia, los que no forman parte de mí, sí que los comparten conmigo, es más, pretenden hundirme inconscientemente haciéndome partidaria de una gran parte de su vida, de sus problemas. Me niego en silencio. Si no lo hiciera de este modo, probablemente me vería obligada a ser más independiente de lo que quiero, me vería sola con mi independencia, en momentos en los que quizás no me lo pidiera el cuerpo. Conclusión, vivo atada al resto, como la almohada a quien consultar las penas, como la que cede su opinión, su ayuda, sin quererlo, sin necesitarlo, a cambio, de la relativa libertad que me permita ser independiente, no siempre, pero sí cuando guste. No tengo a penas nada, y en lo referido a personas, menos. Pero no necesito a nadie más. Quiero a quien tengo, y eso es lo que importa. Y es que podré darme a los demás, pero sé de alguien que se dará a mí siempre que lo necesite. Solo una persona. Por triste que parezca para el mundo, para mí, es felicidad. Los demás no me necesitan, quizás tú tampoco, pero el hecho de tu presencia, me hace sentir importante, porque no necesito nada ni nadie si solo a ti te tengo. Ahora, me quiero. Ahora soy yo misma, la que siempre irá en dirección contraria al mundo, porque ir en concordancia no me sienta bien, porque teneros como mi prioridad, no me hace sentir mejor. He perdido mi pasado en líneas escritas aquí, por mi propia voluntad, y ahora, por mi propia voluntad, solo me queda decir, que no perderé mi presente en quereros a vosotros para dejar de quererme a mí misma, no perderé mi presente en el vuestro. Tengo todo lo que quiero, y lo que no, lo pierdo.

Ahora, no siento deciros, me toca a mí.

lunes, 24 de agosto de 2009

Al fin.


Despierto, despierto y sonrío. Por fin puedo hacerlo sin tener motivo alguno. Soy capaz de dar paso al orgullo sólo por propia voluntad. Intento localizar alguna explicación perdida y medianamente coherente, pero, al parecer, no me conviene hallarla mientras mi intención sea permanecer así; simplemente, permanecer bien, sentirme única entre la complicada y peculiar multitud. Más allá de la opinión que posean los demás sobre lo que realmente soy, me basto y me sobro con mi absurda independencia. Olvidé los sueños imposibles en un -olvidado también- cajón. Dirigiré mis energías en aquello de lo que esté segura, seré favorecida en todo lo cual me inspire sólo, positividad. Y es que, sin saber cómo, sin saber siquiera si me lo merezco ni si es el momento exacto en el tiempo, he logrado el equilibrio y la estabilidad entre todos los elementos necesarios para realizar una persona, un ser racional. Perdida estuve, inundada en dudas, existentes todavía, pero ya sin importancia; desde cualquier punto de vista, me rendí. Desde mi punto de vista, gané. Ante lo que siento, solo puedo pensar que he ganado, solo hay lugar para la victoria. Solo quiero mi presencia, nadie más posee el derecho de alterar mi armonía. No sé apenas algo sobre lo que me rodea o lo que podría rodearme en cualquier momento, pero de una cosa estoy segura, y es que lo que no sé es porque no quiero saberlo, desconozco lo que no quiero conocer. Asumo la responsabilidad de mis actuaciones puesto que todo lo que hago depende sola y exclusivamente de mí, no intervengo en la vida de nadie, sólo deseo que me paguen con la misma moneda, que nadie intervenga en mi propia vida. Si alguien quiere hacerme participante de lo que ocurre en un momento determinado en su vida, bien, pero no aseguro mi interés en el asunto como tampoco aseguro demostrar una importancia; escasas personas me importan, y las que me importan, lo saben.

Si en etapas anteriores pude considerarme ‘algo’ sin razón alguna en el universo, desconociendo su existencia; ahora, puedo considerarme ‘persona’ , no es que haya averiguado alguna de las explicaciones que precisaba, sino que he aprendido a manejar el sentido que aporto a las cosas. Pienso, luego existo.

jueves, 30 de julio de 2009

Demanda.


Carta de reclamación de algo necesario, independencia.


Se exige: Permitir al demandante su rogada libertad, olvidar su presencia durante su existencia en un hábitat compartido por seres incompatibles.
Se aclara: Dejar claro que en ningún caso el demandante está dispuesto a ceder ante amenazas ridículas tales como prohibiciones imposibles. Es relativamente sencillo, todo mantiene una comprensible relación: Aumenta la amenaza, aumenta la desobediencia; aumenta el descaro, aumenta el pasotismo; disminuye la cordialidad, disminuye el respeto; aumenta la rabia, aumenta más la rabia por parte del saturado "demandante".
Se ruega: No entrometerse en la vida de nadie, porque si la vida fuera un habitáculo con puertas abiertas para cualquier insolente que osara a entrar, dejaría de ser posesión del agotado demandante.
Se requiere: Obtener licenciatura en curso para padres por parte del demandado, ya que sin ello, no son capaces de conocer los puntos débiles, y los más fuertes de una común adolescente.
Se declara: En caso extremo, pero necesario; la guerra. Se posee el derecho de aumentar las limitaciones del demandante exigidor de justicia, pero de antemano decir, que es mucho el orgullo concedido.
Consecuencias posibles: En caso desafiante de ignorar la demanda, se recurrirá extremadas opciones con la intención de aumentar la tensión y la pérdida de términos adecuados. Los demandados tienen derecho al servicio de un abogado, pero no es concedido el derecho a exigir rejas en la máxima libertad de vivir Si los demandados desean hacer de lo que es considerada su vida, una cárcel, pueden olvidarse de que mi cliente palpe sus barrotes.

Atentamente.

Alguien que reclama la posesión de su vida junto con su propio derecho concedido al nacer, dando paso a un nuevo ser.

martes, 28 de julio de 2009

No lo olvides.


¿Conoces la sensación de impotencia, reiterándose en tu mente y mostrándote como motivo principal la cobardía? Es habitual en mí. Siempre me he considerado fuerte moralmente, y en lo referido a la voluntad. Pero al parecer, y como se ha podido comprobar, los hechos me llevan la contraria. No dispuesta a enfrentarme al destino, pero sí, jugando bien mis cartas y aprovechando al máximo la estrategia. Mientras cada noche esa sensación regresa, siento como la rabia se apodera de mis más desarrollados sentidos. Aprieto los puños, y compadezco mi rostro con la situación dando la bienvenida a mis, ya íntimas, lágrimas. Quiero gritar, quiero demostrar que no soy lo que fui, pero nadie me concede la ansiada oportunidad de rectificar el pasado, de romper las cartas de las malas jugadas. Soy joven, tengo toda la vida por delante, y a mi escasa edad, ya me estoy equivocando, tal vez el motivo sea que me empeño jugar, sumergiéndome en una partida sin un objetivo rival. Cada noche aprendo una estrategia nueva, la cual me enseña un truco sobre cómo superarme, cada noche me levanto cabizbaja, alzo la mirada frente a un espejo, y con toda la rabia concedida por el momento, cruzo miradas con el jugador opuesto, miradas que hablan y se limitan a expresar un "puedo contigo y con lo que has sido". Disculpa si no soy de las que se dan por vencidas en la primera ronda, disculpa si "perder" en mí significa tener otra oportunidad declarando la guerra con inexistente compasión. Por mis venas corre sangre, sangre que no brilla por su ausencia, sino por su alterada presencia. Quiero dar consejos, quiero que en mis cartas salga un póker de ases, y poder explicar que en mi mundo es llamado "oportunidad", un intento por intentar. No rompas ese intento, o por el contrario, será el comiendo de la guerra con el destino, que frívolo como es, no dudará en reiterarte noche tras noche, lo que un día fue tu pasado.

Puedes mostrar el póker de ases y que tu contrario tenga una escalera real, o puedes ocultarlo y disponerte a pensar que perdiste la oportunidad. Repito: quiero dar consejos, pero comprende, que mi guerra ha empezado, así que no esperes de mí un consejo sin saber que conozco lo que viene detrás.

viernes, 24 de julio de 2009

Tú eres mi todo.


Cómo comenzar, cómo expresar todo lo que siento hacia ti, cómo dar las gracias por todo lo que me has prestado, y regalado. Tú y sólo tú, eres una de las tres personas que forman parte de mí, porque sin ti no sería como soy, y llegados a estas alturas, sin ti yo sinceramente, pierdo mi vida. Mi corazón no tiene lugar para nadie si ese alguien no eres tú. Soy una persona que coge cariño bastante rápido, y odio pensar que la gente no es buena sin antes conocerla, pero lo que no hago con facilidad, es querer. Tampoco lo demuestro como debería, pero espero que seas consciente de que te quiero. Nadie jamás me ha considerado en serio tanto como tú. Para ti he sido muchas cosas excepto niña, siempre me has considerado como alguien capaz de razonar y comprender, dentro de mis posibilidades, como alguien más avanzado en edad. Una persona no puede guiar, crecer, vivir sin alguien que esté a su lado, que le muestre los secretos más valiosos de la sociedad, de los sentimientos y del afecto propio humano. No dudo que por ser tú esa persona de la cual se precisa la que me ha tocado, doy gracias todos los días al responsable en distribuir la suerte de las personas, eres la razón por la cual no siento envidia, ni rencor, porque me has dado la vida, y sin ella no habría podido aprender a vivirla, claramente y no me cabe duda de ello, sin ti jamás habría podido sentirme orgullosa de poder escribir estas sinceras palabras y que pueda dictártelas, no creo que nadie más se las merezca, no exactamente las mismas, nadie se las merece más que tú. Nunca has sido mi amigo, siempre has mantenido tu posición, lo cual es lo correcto, ya que, si nos considerásemos amigos, se perdería parcialmente el respeto que te tengo y por completo el misterio de una relación tan intensa. Espero que comprendas que este blog en el que expreso mis sentimientos es una parte de mí, en él me muestro tal y como soy, y sólo en él soy yo misma; y es por eso por lo que quería tenerte aquí conmigo, quiero que estés presente en todo lo que tenga que ver conmigo, porque me valoras como soy, y para ello tengo que intentar mostrarte mi interior con el objetivo de ser explorado por tu curiosidad.

Te escribo, te plasmo, y le muestro a todo el mundo que te quiero, y que mi intención en esta entrada es demostrarte que eres y siempre serás, mi todo; y por supuesto decirte: Felicidades, papá.

jueves, 23 de julio de 2009

Una mirada inocente.


Hoy, ha sido un día especial, sin más. Hoy el mundo se ha puesto de mi parte, y ahora la suerte está echada. Ella decidirá si esta sensación continuará, o si, por el contrario, entrará en juego una condena, tomando cartas en el asunto. Reitero, especial. Hoy, un ser de escasa edad y abundante vida, ha decidido prestarme compañía en una de mis noches ocultas en la penumbra de mi peculiar hábitat, al que se le hace llamar, mi cuarto. Ha decidido escuchar mis reclamos ante la desesperación de sentirme alagada por el afecto que dicha persona muestra, en numerosas ocasiones, hacia mí. Probablemente nadie me conozca como ella lo hace. Probablemente solo ella me vea como un imponente ejemplo a seguir, abrigándome a adelantar mi responsabilidad para asegurar su futuro, y es que quizás detrás de la particular apariencia arisca y tímida que muestra, se halle un alma insegura que precisa de una sólida barandilla como ayuda para conseguir avanzar en la escalera que su vida ofrece. Ella duerme, se puede permitir ese lujo deseado por muchos entre los cuales me incluyo. Yo la observo, descubro la ignorancia hacia lo que ocurre a su alrededor, apenas se inmuta, sencillamente se limita a centrarse en descansar, claro, qué otra cosa puede hacer, vive sin a penas disgustos, sin a penas preocupación. La envidia (sana, por supuesto) me corroe, mientras me aferro a mi última esperanza y me sumerjo en la búsqueda de mi, ya dada por perdida, inocencia. No para mi sorpresa, yace sin vida en el último rincón imaginable de mis propios adentros, muerta, perdida. Dejé marcharse a lo que cada día hecho de menos al comprobar la felicidad que provoca el simple hecho de no conocer lo que no te hará dormir como deseas. Podría estar feliz, ya que desde un cierto punto de vista se pude considerar el hecho de perder la inocencia como una bienvenida a la madurez como persona. Pero, me temo, no es mi punto de vista ése. Según considero, es posible alcanzar la madurez, ignorando el dolor que, a su vez, produce temor, causante de inmadurez. Desde mi opinión, se debe estar, y lo estoy, feliz en mi caso, por rodearme de personas que están dispuestos a cederte por unos segundos algo de su inocencia, parte de su vida; a pesar de ser conscientes, de que cada día pierde vida.

Tú duermes, yo te observo; sin evitar esta vez la sonrisa, ya que me considero con el derecho de sonreír por un día, de sentirme bien por tenerte aquí. Hoy más que nunca quiero ser tu ejemplo, quiero ser la guía de lo que tarde o temprano, se convertirá en tu día a día. Te quiero, sólo por mirarme y buscarme, te quiero. Gracias, pues tuve el mejor día, contigo, hoy.

domingo, 19 de julio de 2009

Cada lágrima.


Tocada y hundida. No puedo creer que después de todo este tiempo, sigo llorando, sigo pensando en todo lo perdido. Y es que si bien mi forma de ser puede superar el estar sola, ahora me está poniendo a prueba. Es tanta la impotencia de no saber qué tengo que decir para defenderme, porque ni siquiera sé de qué se me acusa. Desconozco la causa por la cual no tengo a nadie que me llame de vez en cuando para charlar, para hablar sobre cómo estoy y cómo me siento. No tengo a nadie que me ayude y me muestre cuándo me he equivocado. A nadie que me dé un abrazo cuando más lo necesito, o que me diga que lo estoy haciendo bien cuando verdaderamente sea así. Antes lo tenía todo, te tenía a ti para hablar cuando lo necesitaba, prometimos que nos lo contaríamos todo; lo siento, pero es que no sé qué fue lo que hice mal para que me dejaras atrás, sin más, es que no sé si puede existir algún motivo para perderte, para que me demuestres que no quieres saber nada más de mí; esa parte de la vida me era desconocida, supongo que he de acostumbrarme a no aferrarme a nada que no tenga garantías porque cualquier día puede dejar de saludarte como hacía de costumbre. Yo no pedía nada más que continuar como siempre, pero al parecer demostré intenciones diferentes. Eras un lujo que pude permitirme, siempre me consideré inferior a ti, nunca te subestimé; pero de todas formas lo siento, sea lo que sea lo que tengas que perdonarme, lo siento.

Ahora cada lágrima me desgarra las entrañas, porque cada lágrima sois cada uno de los que he perdido; cada lágrima, sois todos.

lunes, 13 de julio de 2009

Olvidadme, gracias.


Olvídalo, olvida todo lo que tenga que ver conmigo, no quiero formar parte de tu vida, no quiero que nadie me recuerde, que nadie sienta que existo. Deseo ser invisible, pasar inadvertida, y vivir mi vida sola. Parecerá extraño, pensareis que estoy loca, pero sólo yo entiendo mi locura, y solo yo entiendo todo lo que quiero decir y no puedo, porque si hablase lo conseguiría el propósito de alejarme de vuestro recuerdo. Estaréis mejor sin mí, ya lo estáis ahora. Desterrad las imágenes que en las que yo aparezca, desterradlas de la memoria, y obligadlas a permanecer el resto de su vida en el fondo de un cajón donde creen su mundo con sus propios gustos, y la característica soledad que a la que pertenezco. Tal vez me explico mal, tal vez no doy a entender lo que me gustaría y hago que malinterpretéis mis palabras, convirtiéndolas en correctas. Dado que existe la posilibidad de que el problema sea yo, de que no esté diseñada para demostrar lo que siento, para encontrar las palabras adecuadas en el instante necesario, ya que existe esa posibilidad y que ha anulado el resto de posibilidades, me auto excluyo voluntariamente. Quizás penséis que no es justo para mi persona, que es antinatural; pero es mi vida, y ha de quedar claro que aquí la que sufre las consecuencias de que juguéis con ella, soy sólo yo. Sueño con ir a clase con una carpeta entre los brazos, atender, y salir de allí lo antes posible para dejar de ver lo fantástica que es la gente cuando todo les sale a pedir de boca. Yo sueño con eso, no me veo acompañada en el futuro, ni siquiera me veo con hijos, me veo con un piso, un pequeño coche, una carrera, y un viaje cada agosto en el que sólo yo decida la ruta, y del que no regresar jamás. Ha llegado la hora de soñar por mí misma, y ver la vida del modo en que la vería Yanira Jiménez Cobo. La vida no se saborea con colorantes y "potenciadores del sabor" mezclados en la receta, que impiden que veas la cara amarga con toques dulces. Estoy diseñada para que nadie mande sobre mi opinión, para que nadie se atreva a manipular mis intenciones.

Así que, os ruego, olvidad mis recuerdos en un viejo cajón de la casa de la que tarde o temprano os mudareis, y no os preocupéis ni lo más mínimo por ellos, sólo sueñan en adornar el cajón con flores de soledad.

miércoles, 1 de julio de 2009


Lo di todo. Lo siento, pues no puedo pronunciar con coherencia cualquier otra cosa que se asemeje más a una expresión completa. Perdoné, y tras hacerlo me preocupé porque todo fuera como antes, aguanté las malas miradas, los comentarios que todo eso pudo llevar en su momento. Todo era, fue, perfecto; me consideraba como algo más, como una pequeña parte de todos, estábamos unidos; todo eso se rompió, la causa, no obtuve la explicación que buscaba, y tras esa importante explicación que yo era capaz de necesitar, sucedieron otras muchas, no puedo explicar la reacción de los que consideraba parte de mí, como tampoco puedo explicar esa falta de preocupación. Nada era lo que a mi impresión parecía. Estaba equivocada, todo el cielo prometido fue sólo eso, una promesa. Recuerdo cuando dijimos: nunca más. No estaba dispuesta a que cometiéramos el mismo error una y otra vez, demasiada esperanza la que tuve, demasiado mi todo regalado a los que erais mi todo. Sólo me queda mi propia compañía, siempre existirá la posibilidad de alquilar una buena peli que te haga llorar, para poder desahogarte poniendo como excusa la emoción del film y mantener tu orgullo a flote; siempre me quedará esa posibilidad a mí, tú no la necesitas; ya lo tienes todo, te lo regalé.

Me quedé sin nada, pero no me arrepiento, valió la pena la ilusión que habitó en mí durante todo ese tiempo; valió toda esa esperanza, por mucho que se aproximara a su muerte inevitable.

domingo, 28 de junio de 2009

No creo.


Me rindo. Desde no hace mucho sentía como fallaban las fuerzas, pero ahora me falla todo aquello que me mueve a seguir, a levantarme cada mañana y sentir que las cosas han cambiado, me falla las esperanza. Inevitablemente, a pesar de intentar evitar que esto ocurra, la situación se comporta como algo relativamente externo a mi alcance y es por eso, por lo que no puedo modificarlo. He mostrado lo que sentía a cualquier interesado en conocer dicha información, no me oculto, pero no es fácil poner de tu parte sin esa imprescindible parte que aportan los demás. No sé qué más he de hacer, no sé que ficha mover. Me falló la inocente estrategia dirigida por la desesperada verdad jugando por el valor de todo aquello cierto. Posiblemente, como fuente inagotable que es, la verdad no se haya cansado de esta partida, pero ella sin la ayuda de mis manos y mis medios resulta inevitablemente inútil. Dejando paso a la desesperación, me ahogo en el inmenso océano de desolación, me sumerjo y fundo con ella; quedo sumida en un extenso letargo, del que dudo mucho, despierte. Quizás fueron demasiadas las fichas vencidas, quizás fueron demasiadas confianzas entre los contrincantes, o quizás sean escasas las oportunidades. Culpa mía el fraude, fui testigo de como iban cayendo las temibles luchadoras defensoras del bando de la verdad, confié demasiado en el mero hecho de que siempre ganan los buenos y como causa de tal descuido, vencieron las fichas del bando equivocado arrastrando consigo todos aquellos que por voluntad propia o no decidieron depositar su mayor fuente de fe, en quien solo propaga mentiras. Pues bien, no seré yo quién les abra los ojos, me cansé. Si mi destino es afrontar todo esto sola, que así sea. Ante las fuerzas exteriores a nosotros, indefensos seres, es prácticamente imposible combatir y salir favorecido. Tal vez no creáis en todo esto que digo, como ya hicisteis en su momento, tal vez penséis que sólo es un contratiempo en mi inestable auto estima; pero es que tal vez no me sirva de mucho lo que piensen los demás, ya que sólo me hicieron daño en momentos importantes en mi vida. Lo siento, pero la desesperación de la soledad hace que todo lo que yacía dentro de mí salga aprovechando todas mis fuerzas absorbidas, podéis daros por aludidos si así lo deseáis, nunca viene mal un aire de simple realidad.

No me contéis cuentos que hablen de sueños, de justicia, de credibilidad; muy probablemente ya no me los crea.

jueves, 18 de junio de 2009

Borrón anticipado.


"¿Cuántas veces más?" para cuándo está previsto en el destino que todo esto finalice, que todo alcance una estabilidad infinita, para siempre. Cuanto más madura, más mayor, más difícil, más cansancio. Resulta imposible soportar la impresión de no saber si tu manera de actuar es la correcta, si tu visión ante la vida es o no como debería. Convivo con el miedo a equivocarme, me ocurre constantemente. No sé como conducir el tren de la vida, es un tren tan complicado, que sólo la experiencia y veteranía te hacen lo suficientemente fuerte como para conocer al mínimo detalle los defectos y las ventajas de simplemente, vivir; y yo quiero hacerlo tan deprisa, es tanta la paciencia necesaria para soportar las caídas que se me agota, aumenta la desesperación, y preciso de esa experiencia anticipada para poder sobrevivir. Puesto que lo que exijo es antinatural, sólo me queda esperar, esperar mientras todo se complica más, mientras todo crece, y yo con ello. Una parte de mí estaría dispuesta a ofrecer hasta la mismísima sombra del sol, sólo por volver al pasado, volver a los buenos tiempos, cuando nada ni nadie influía en tu felicidad; otra, sin embargo, mantiene la esperanza de que lo mejor está siempre por llegar. Y yo continúo justo en medio, justo en la mayor indecisión de saber cuál de las dos partes me hace más feliz, si la que te recuerda la infancia, los tiempos mejores; o la que te dice que vendrá lo mejor, aunque no te da apenas fiabilidad de ello.

La vida son dos trazos y un borrón: los trazos para los momentos de esperanza en los que piensas que eres capaz de absolutamente todo lo posible; el borrón es un toque de realidad que te recuerda que rectificar es de sabios, así como equivocarse.
Yo apenas voy por el primer trazo, y ya tengo el borrón.

domingo, 14 de junio de 2009


-Mamá, ¿soy simpática?-. Me aburría, durante la cena, no tenía cosa mejor que hacer que soltar una pregunta de las que considero con respuesta obvia.

-No-. Lo habría considerado como una simple broma de no ser por el gesto que emitía su rostro. Y para cerciorar la veracidad de su inesperada respuesta añadió: -Rozas la antipatía-. No me quedé callada, mi carácter jamás me lo permite, tras soltar algún que otro disparate desagradable hacia su persona y disimulando totalmente la angustia del momento con ayuda de una sonrisa, deposité toda mi confianza en la respuesta de mi padre, él verdaderamente me conoce. -Papá, ¿soy antipática?- me aseguré de que pareciera lo más semejante posible a una pregunta sin importancia. -¿Tú te consideras antipática?- Su segunda pregunta me hizo saber su camuflada respuesta. -Por supuesto que no-. No necesité apenas pensarlo.- Pues con que tú lo creas es suficiente-repondió.
Genial, me pregunto si, al menos a mi madre, le queda algo de sentimiento hacia su "antipática" hija, sólo consigue demostrarme que cada día me conoce menos, sólo se esfuerza en hacerme ver dicha evidencia. No fui capaz de mirarla de frente en toda la noche, tras lo ocurrido, me volví ausente, necesitaba volcar todo aquello que recorría mi mente en ese momento. Ausente, experimentando la descarga de inspiración que últimamente era frecuente, pero que desde hacía unos días volvía con tardanza. El orgullo del que soy habitual, me impedía demostrar que aquello me importaba, que me invadía la sensación de ser desconocida para mis propios padres, sólo soy yo misma fuera del ambiente desagradable del hogar. Mi sistema nervioso se acelera intentando hallar una intrépida solución ante tal disparate expuesto. No es posible que mis padres me consideren algo que bien sé, no es cierto. Es éticamente antinatural, imposible. Ante la impotencia que siento, sólo me queda mostrar mis dotes de actriz aguardando a que algún día, mi verdadera personalidad ceda a comportarse sin sentir rencor hacia las dos personas más importantes de mi vida.
Ocultaré el temor hasta que la valentía sea parte de mí.

jueves, 4 de junio de 2009


No es nada nuevo, todos pasamos por ello alguna vez en nuestra vida, pero a pesar de su semejanza lo vemos como algo diferente a la situación del resto de individuos que nos rodean. La vida no viene con libro de instrucciones, ni siquiera lo incluye en su ámbito más complicado: el amor. Esa sensación que te retiene tanto tiempo encerrada en una idea provocadora de ceguera hacia lo aparentemente inútil, solo aparentemente, ya que lejos de la tupida máscara que te provocan las mariposas en tu interior, todo lo aparentemente inútil, es lo verdaderamente importante. Mariposas "cabezotas" imposibles de convencer para que hallen su hogar en otro lugar que no tenga nada que ver contigo; pero ellas mismas se cortan las alas para retarte y dejarte sin ninguna duda de que no tienen intención de largarse, una batalla continua entre tú y tus adentros. Una batalla que te hace creer que ha cedido la resistencia, te hace imaginar que las mariposas optan por recobrar sus alas para abandonarte al fin; pero, te maldices una y otra vez al comprobar que tu ingenuidad cae en la trampa de nuevo; ante algo en lo que depositas toda tu esperanza, toda mentira es creíble. Justo en el instante que se ilumina tu mirada al enorgullecerte de ser capaz de lanzar al recuerdo por la puerta de atrás invitándolo a no volver más e intentas sustituir su lugar por el olvido, justo entonces, te das cuenta de que sin tu recuerdo, sin tu pasado, es imposible vivir. Eres parte de mi vida, lo fuiste y lo serás por siempre, no puedo arrancarte de mí, la tortura me mataría de inmediato, mis fuerzas fallan ante la idea de perderte. Es por eso que en su día no hice nada para conseguirte, no confié en mí; pero al igual que no hice dicha acción, tampoco haré por que te vayas de mi mente, si quieres quedarte bienvenido seas, no estoy dispuesta a sentir que perdí la oportunidad de permitirte dibujarme una sonrisa cuando me cuentas un secreto, cuando me diriges la palabra, o simplemente cuando me miras.

Lo que más duele en la vida es, única y exclusivamente, lo que no has vivido. No viví la experiencia de tenerte; sí viví la de quererte; y no viviré la de perderte.

lunes, 1 de junio de 2009


Es cierto, pensé. Me explico, hace escaso tiempo, abrí los ojos para mirar mi alrededor, para decirle adiós al egoísmo natural del ser humano, decidida a ser la excepción que confirme la regla, algo relativamente imposible, pero no inmejorable. ¿La procedencia de mi repentina visión ante la realidad? Un paseo por la actualidad. Al pretender entrar en un supermercado habitual, me detuve ante algo que jamás lo había hecho, sí, conocía su presencia en las calles, pero esta vez fue diferente. No había nadie, la persona que rogaba le entregaran unas monedas para subsistir, no estaba; sólo encontré un cartón plegado en cuyo interior yacían algunas monedas, obviamente, ese insignificante cartón en muy contadas ocasiones podía conocer el especial tacto de un simple billete. Como ya he reiterado, ningún individuo presente. "Qué buena persona" pensé, lo cual me sorprendió. Mi pensamiento había soltado esa entrometida opinión sin mi menor consentimiento, "¿Porqué he dicho eso?" Susurró mi asombrada conciencia. Como de costumbre, tuve que reflexionar ante esa idea, la cual me hizo llegar al destino que buscaba, la respuesta. Ese desconocido que no sé exactamente en qué momento abandonó su cesto lleno de monedas, ese desconocido, era una buena persona; y es que, aunque por mis escasos años de vida, no tengo demasiada experiencia, he descubierto que sola y exclusivamente es buena persona, aquél que considera que los demás lo son. Ese mendigo, amigo de las calles, depositó toda su confianza en el resto del mundo, en las personas que lo rodeaban, consideró que serían lo suficientemente amables como para no tocar ni un "centavo".

Tal vez me equivoque, tal vez el motivo de su acción no fue la misma trayectoria que dibujó mi mente, pero prefiero pensar que sí, prefiero pensar que por imposible que parezca, aún queda gente buena en el mundo, cuyo subconsciente no se mueve por el dinero, la experiencia hace sabios; aquel que considere el dinero como un pilar de la construcción de su vida, es un ignorante que desprecia el saber de dicha experiencia.

jueves, 28 de mayo de 2009


Decepcio-

nante, resulta agotador dar oportu-
nidades, sabiendo que tarde o temprano, volverás a caer en la trampa; las personas no cambian cuando sus condiciones son favorables, cuando solo miran su dolor y no reparan en su error. Nadie es perfecto, pero el único modo existente para acercarse mínimamente a ese estado es intentar mejorar como persona, lo cual me impides. No es posible vivir detrás de una sombra sin conocer el tacto de la luz, como tampoco es éticamente bueno pasar tanto tiempo influenciada. Mi error, sí. Volví una y otra vez a tu lado aun sabiendo que me exponía a tropezar de nuevo, puro masoquismo el mío. Orgullosa, porque a pesar de caer sucesivamente, por fin he sido capaz de aprender, de crecer, de asombrarme al ver las cosas desde fuera, lejos de tu olvido, lejos de tu recuerdo. No soy quien para indicarte como debes de ser, cómo debes de reaccionar ante la sensación de perder, pero no pretendas que me iguale a tu nivel, porque una vez que se sube no se puede volver a bajar. Hoy, has roto todo lo que quedaba de mí en tu radical recuerdo, solo quiero que sepas, que mi recuerdo no es tan radical, dejaré que te quedes en una esquina de la estancia de los mejores recuerdos, con toques amargos.
La mentira es un sueño que te atrapa y te sumerge en el mas profundo engaño; por suerte, desperté.

miércoles, 27 de mayo de 2009


Sé que no resulta excesiva-

mente sencillo, soy persona; formo parte del hogar al que llamamos mundo, aunque en relación a su inmensidad, soy diminuta. Al comenzar la vida, tu misión es sencilla, continuar por el camino sembrado de árboles, pero la vida no siempre consta de dos años, ni de tres; de pronto, te observas con más de una década, y prestas atención a tu alrededor, a ese camino; es entonces cuando no puedes evitar que una inoportuna lágrima corra decidida por tu mejilla. Ese frondoso camino ha perdido sus flores, ha perdido su esplendor, es decir, un otoño permanente. Ahora son árboles secos, aunque con cierta belleza, y alguna que otra piedrecita con la que, aun con tremendo cuidado, sé que tropiezaré, o de lo contrario no estaría colocada en ese preciso espacio, en ese lugar, donde yo algun día pasaré. Siento miedo, escalofríos de pensar que ese camino pronto se ramificará, cara a cara con la indecisión decidiré, y yo misma plantaré las semillas de mi ayer, pero esta vez adornadas con margaritas. No tengo miedo a encontrarme pesadillas, lloraré si es necesario, pero jamás si no lo es.
En el camino se ha de continuar, porque pase lo que pase, ese es nuestro destino.

La vida, ajedrez.


No sé porqué hago esto, tal vez por no saber dónde volcar todo lo que pasa por mi mente en este momento, o simplemente por no tener a nadie en quien confiar. Qué hacer si consigues olvidar algo que te marcó para el resto de tu larga o corta vida, pero que de pronto el destino vuelve a jugar contigo, como si fueras una pieza más de un complejo tablero de ajedrez. Vuelves a caer de nuevo, supongo que por no aprender a la primera. El otro bando, el de las piezas blancas se preguntan porque ya no confías, te limitas a contestar que es 'gracias' a las piezas negras. En un tablero existe todo, existen las fichas que comen, las que por despiste salvan, las importantes que marcan, y las que pasan en determinadas etapas de tu vida. Es por eso que solo sobreviven los que conocen bien la técnica, los que se mueven bien en el juego. Cuando se confía en alguien, se pide que actúe de determinada forma para que quien no deba, no se entere; no es mucho pedir, pero es tanto el odio, la envidia que se tiene, que son capaces de verte sufrir con tal de que ellos puedan sonreír. Quisiera pasar de todo, pero resulta imposible cuando nadie pasa de ti, cuando continuamente te machacan y cuando piensas que lo has olvidado, te recuerdan que están ahí para hacerte todo el daño que les sea posible. Y es que hay fichas blancas y fichas negras.

La vida es eso que pasa mientras tu haces otros planes, y yo querida, no tengo planes.

;;